La violencia de la pareja masculina afecta la salud femenina en todo el mundo

Las mujeres que son víctimas de violencia por parte de la pareja masculina sufren una gran variedad de problemas de salud física y mental, según un estudio de la OMS en el que participaron 25, 000 mujeres de 11 países.

Las mujeres, que tenían entre 15 y 49, venían de Bangladesh, Brasil, Etiopía, Japón, Namibia, Perú, Samoa, Serbia y Montenegro, Tailandia y Tanzania. El estudio halló que haber experimentado violencia física o sexual de la pareja se relacionaba con mala salud general y con problemas de salud específicos en las cuatro semanas anteriores a la entrevista, dolor, pérdida de la memoria, mareo, secreción vaginal y dificultades para caminar o realizar las actividades diarias.

Además, las mujeres que habían experimentado violencia por parte de su pareja al menos una vez en sus vidas tenían más angustia emocional, o pensamientos o intentos de suicidio, que las mujeres que nunca habían sufrido abuso de su pareja masculina.

Las diferencias en la edad, la educación y el estado civil no parecieron afectar la relación entre la violencia de la pareja y estos problemas de salud física y mental de las mujeres.

Según los investigadores, los hallazgos del estudio, publicados en la edición de esta semana de The Lancet, sugieren que los efectos de este tipo de violencia permanecen por mucho tiempo después de que la violencia en sí termina.

«Además de constituir una violación de los derechos humanos, la alta prevalencia de violencia de la pareja y su relación con la mala salud, como los costos que implica en cuanto a los costos de salud y sufrimiento humano, resaltan la necesidad urgente de abordar la violencia de la pareja en las políticas y programas del sector salud a escala nacional y mundial», concluyeron los autores del estudio.

En un comentario acompañante, Riyadh K. Lafta, de la facultad de medicina Mustansiriya de Bagdad, Irak, aseguró: «Hacen falta datos precisos y comparables sobre la violencia contra las mujeres para fortalecer los esfuerzos de defensoría, ayudar a los legisladores a comprender el problema y guiar el diseño de intervenciones preventivas».

Sin embargo, los esfuerzos por recopilar información se ven afectados por diversos factores, como la influencia de la percepción social y cultural de lo que se define como violencia, el ambiente de las entrevistas, el tipo de población objetivo y la manera en que se hacen las preguntas, anotó Lafta.